Muchos problemas de lavado proceden de un filtro cargado, brazos obstruidos o una dosis incorrecta, no de la falta de programas.
Limpia el filtro
Retira los restos y aclara el filtro según el manual. Comprueba que queda bien colocado antes de iniciar otro ciclo.
Comprueba los brazos
Los orificios deben quedar libres para que circule el agua. Retira con cuidado los residuos sin agrandar los agujeros.
Ajusta los productos
Configura sal y abrillantador según la dureza del agua y las instrucciones del fabricante. Más producto no siempre lava mejor.
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